El Sol siempre vuelve

El Sol siempre vuelve,
no importa que tan profunda y obscura sea la noche,
no importa que tan frío y largo parezca el invierno:
el Sol siempre vuelve,
ilumina, calienta y envuelve;
infunde nueva vida, disipa la tristeza,
reaviva la esperanza, enciende el alma.
Se refleja en tus brillantes ojos y mágica sonrisa.
¡Sol de mis días! ¡Vuelve! Aunque sea en el ocaso de mi vida.

Morpheus Amorfo

No te preocupes

No te preocupes, no te angusties: ya no dueles; escudriño en los profundos rincones de mi mente tu recuerdo y del oculto manantial de mi memoria subconsciente brotan oleadas de sentimientos olvidados que me inspiran, como si se tratase de un vidente poseído por un fantasma del pasado mi mano inconsciente transcribe su dictado; incoherentes trazos, burdas pinceladas, imperfecto cincelado de la obra maestra que ser no pudo pero busca ser futuro…

Morpheus Amorfo

Caída y redención

¡Qué tan profunda no tendrá que ser la caída 
para que elevada sea la redención!

¿Acaso no precisó el Salvador descender al más profundo de los abismos
antes de elevarse al más alto de los cielos?

¿Cuánto más deberá descender nuestro linaje para encontrar gracia en la creación?
¿Y cuánto más me privarás de tu cálida mirada
que reconforta a mi corazón?

Mospheus Amorfo

Diluvio

Y no para de llover, cuarenta días y cuarenta noches con los ojos secos y el corazón inundado ¿Qué este diluvio no tendrá fin? Si de Noé tuvieron gracia ¿Qué tú no la tendrás de mí? ¿Cuánto más navegaré en estas aguas tormentosas de la desesperanza? Una respuesta, un signo o una señal y mi corazón reposará cual Arca en las apacibles alturas del Ararat. Y no para de llover…

Morpheus Amorfo

Edad de la poesía

Tres edades tiene la poesía;
Los viejos la escriben,
los jóvenes la viven,
los niños lo son.

Los primeros serenamente
rememoran su juventud con melancolía, la acrisolan y la plasman.

Los segundos impetuosamente actúan al arrebato de sus emociones y la experimentan.

Los últimos, más cerca de la fuente de la armonía de la naturaleza la expresan.

Son los que eran, los que son y los que serán.

Morpheus Amorfo

Adicción

Eres néctar que reconforta mi alma;
pero de mi desesperación causa,
cuando esta dosis diaria de ti me falta.
¿Serás veneno que corre por mis venas? ¿o dulce bálsamo que alivia de este corazón adolorido las penas?
Me confieso adicto, adicto al recuerdo que de ti conservo, de tu sonrisa y del brillo te tus ojos. Adicto a tu voz, lo único que de ti aún tengo. Adicto a ti, mi dosis diaria, a ti.

Morpheus Amorfo