El Sol siempre vuelve

El Sol siempre vuelve,
no importa que tan profunda y obscura sea la noche,
no importa que tan frío y largo parezca el invierno:
el Sol siempre vuelve,
ilumina, calienta y envuelve;
infunde nueva vida, disipa la tristeza,
reaviva la esperanza, enciende el alma.
Se refleja en tus brillantes ojos y mágica sonrisa.
¡Sol de mis días! ¡Vuelve! Aunque sea en el ocaso de mi vida.

Morpheus Amorfo

No te preocupes

No te preocupes, no te angusties: ya no dueles; escudriño en los profundos rincones de mi mente tu recuerdo y del oculto manantial de mi memoria subconsciente brotan oleadas de sentimientos olvidados que me inspiran, como si se tratase de un vidente poseído por un fantasma del pasado mi mano inconsciente transcribe su dictado; incoherentes trazos, burdas pinceladas, imperfecto cincelado de la obra maestra que ser no pudo pero busca ser futuro…

Morpheus Amorfo

A la orilla del Ganges

Nuestras almas se encontraban apiñadas en la escalinata, al menos un centenar de ellas; viejos amigos y conocidos de otros tiempos y edades. La charla era amena pero cargada de cierta pesadumbre, típica de la incertidumbre de los tiempos difíciles.
La escalinata, de la cual no se percibía el inicio en la parte de arriba, desembocaba en su parte baja hacia la orilla de la cañada. El barranco era interrumpido por tres grandes puentes de piedra por los cuales se podía cruzar al otro lado. En el fondo se distinguían algunas veredas, caminos y estructura de piedra y quizá un incipiente arroyuelo.

Había mucha actividad aquel día, se podía sentir la humedad en el ambiente propia de la época; sin embargo no se podía deducir la hora del día, ya que el sol, que al parecer estaba en su cenit y caía a plomo, no parecía avanzar. Era un día luminoso, aún así la pesadumbre lo eclipsaba.

«¡Se ha arrojado! ¡Se ha arrojado¡» se alcanzó a escuchar entre el murmullo de la multitud. Una pobre chica desesperada se había arrojado de lo alto del puente de piedra hacia el fondo del barranco estrellando su cabeza contra una de las estructuras de piedra y otra, en lo alto del puente que aparentemente le acompañaba parecía querer hacer lo mismo pero titubeaba y al final no lo hizo.

Después de unos momentos todo regresó a la normalidad y aparente calma. El incidente había quedado olvidado y las almas continuaron departiendo preocupadas por los tiempos difíciles y la situación actual, ignorando que ya no tenían de que preocuparse e ignorando que ya no podía volver a morir.

Morpheus Amorfo

Las virtudes del amor

El amor es ambicioso: desea con ansias y vehemencia.
El amor es avaro: desea y acumula más de lo que necesita.
El amor es egoísta: siempre quiere todo para sí y para nadie más.
El amor es necio: no entiende de razones e insiste aunque todo esté perdido.
El amor es autoritario: manda al corazón y éste, obedece.

Morpheus Amorfo

Desde antes del principio

Te adoré, me incliné ante ti, me mostraste tu luz y me brindaste tu calor; sin embargo, te marchaste dejándome en la helada penumbra de tu ausencia.

Me substituiste por aquello incapaz de amarte; me arrojaste de tu presencia obligándome a formar parte de esa densa naturaleza.

Es aquí, en este noveno círculo de la desolación y la desesperanza en donde la pérdida de sentido y propósito de la existencia da vuelta al universo y se comprende que quizá para subir, haya que seguir bajando.

Morpheus Amorfo

Babel

Te hablo y no me entiendes; me hablas y no te entiendo. Es como si habláramos lenguas diferentes. Construimos juntos una torre; pensamos que es la misma, pero la de cada quien es distinta. ¿Convergerán?, ¿quedarán inconclusa? o ¿se derrumbarán al unísono? Sólo el tiempo dirá, mientras tanto seguimos construyendo; no me entiendes y no te entiendo.

Morpheus Amorfo

Esperar con ansias

Siempre espero con ansias el amanecer. Muchas veces me despierto más temprano de lo usual. Así me lo indican la obscuridad y el silencio. Aún así prefiero levantarme y hablarle. Quién sabe, con un poco de suerte, quizá ya esté despierto también y podamos salir como todos los días. Bueno como casi todos los días, la verdad es que no es muy confiable y la constancia no es su fuerte. Aunque lo entiendo, pienso que es precisamente la incertidumbre es la que me despierta más temprano y espere con ansias el amanecer.

Morpheus Amorfo

Caída y redención

¡Qué tan profunda no tendrá que ser la caída 
para que elevada sea la redención!

¿Acaso no precisó el Salvador descender al más profundo de los abismos
antes de elevarse al más alto de los cielos?

¿Cuánto más deberá descender nuestro linaje para encontrar gracia en la creación?
¿Y cuánto más me privarás de tu cálida mirada
que reconforta a mi corazón?

Mospheus Amorfo

Diluvio

Y no para de llover, cuarenta días y cuarenta noches con los ojos secos y el corazón inundado ¿Qué este diluvio no tendrá fin? Si de Noé tuvieron gracia ¿Qué tú no la tendrás de mí? ¿Cuánto más navegaré en estas aguas tormentosas de la desesperanza? Una respuesta, un signo o una señal y mi corazón reposará cual Arca en las apacibles alturas del Ararat. Y no para de llover…

Morpheus Amorfo