Imperiosa necedad

Siento la imperiosa necedad de escribir, no sé por qué. Quizá sólo así pueda experimentar plenamente esa ilusoria sensación qué es la libertad. Necedad, en tanto lo que escribo no persigue un fin útil en sí mismo, si no simplemente ser lo que es y lo que el vaivén del pensamiento, ora estructurado ora amorfo, dicta en esa interminable e inmensa ola de impulsos que obedecen a causas desconocidas. Necedad en cuanto que la escritura difícilmente refleja con fidelidad esta avalancha de imágenes, ideas, sensaciones y emociones. Necedad en cuanto poco hay que se escriba que no se haya escrito ya de una u otra forma. Necedad en cuanto que después de realizado no se encuentra en ello plena satisfacción, ni contento; sólo se encuentra sin sentido e imperfección. En fin necedad vital, necedad de necedades…

Libertad (Reflexión preliminar)

Mucha tinta y más sangre han corrido ya en aras de la libertad, al menos en pos de una idea de ella. Todos la enarbolan, pero nadie parece estar de acuerdo en qué consiste exactamente. Algunas naciones consideraron que la libertad era librarse del yugo de un monarca, sólo para transferirlo a un parlamento; otros, que era librarse del yugo extranjero, sólo para sufrir a manos de la opresión de un dictador nacional; algunos otros, consideraron que la libertad era librarse de la opresión del patrón capitalista, sólo para verse subyugados por la mano de hierro del partido comunista. Para otros la libertad ha significado expandir sus fronteras, su influencia y su dominio por todos los medios a su alcance hasta con violencia «compartir» su libertad por la fuerza. En el ámbito personal, la libertad también adquiere distintos matices y significados. Para algunos individuos la libertad es poder disfrutar de los bienes y distractores que su ingreso puede costear después del poco tiempo libre que su trabajo asalariado les deja. Para otros, la libertad consiste en no tener patrón, sino en serlo; dejar de ser esclavo empleado en una compañía sólo para convertirse en esclavos de la propia. Para muchas otras personas la libertad, aunque no ajena a los factores económicos, más bien consiste en poder decir lo que deseen, acudir a donde gusten y reunirse con quien quieran, utópicamente sin restricción alguna. Como hay obvias restricciones para esta libertad, algunos consideran que la única libertad posible es la de pensamiento. Pero incluso en este caso ¿en realidad somos libres o es sólo una ilusión conveniente?¿no son nuestros pensamientos solo una serie de reacciones electroquímicas que obedecen a las leyes físicas de causa y efecto? ¿En dónde está la libertad en un universo completamente causal?

No es mentira

¡No!¡No es mentira! Es ficción, es fantasía. ¡La mentira es engaño vil y siniestro! La ficción un deseo; la fantasía un sueño.
¡No! ¡No es mentira! Sólo es ficción, es fantasía.
Aquello que persigo, aquello que deseo, aquello que comparto y aquello en lo que creo.
¡Es real! ¡Existe! Vive en mi mente igual que en la tuya y ¡no! ¡No es mentira! Tampoco ficción ni fantasía.
¡Es realidad subjetiva!

Morpheus Amorfo

Del ser y el parecer

Alguien alguna vez me dijo que parecía escritor. Pienso que el parecer ya es un buen principio, aunque como dice el viejo y conocido refrán «el hábito no hace al monje» eso sí, bien que lo distingue y conforme con la misma sabiduría popular, que siempre encuentra un equilibrio para todo, «para ser, también hay que parecer». Desde luego no basta parecer, para llegar a ser hay que ejercer, obvio es que en este ejercicio, del parecer para llegar a ser, no pocas son las fallas y los obstáculos; los errores y las imperfecciones siempre serán notorias y en ocasiones tan abrumadoras que el desgano y abatimiento hagan mella en nuestro ánimo y pensemos en desistir. Sin embargo, si estamos conscientes de que no hay un sólo éxito que no vaya precedido de una gran multitud de fracasos, entenderemos que este proceso de perfeccionamiento es más bien un interminable ciclo de ensayo, error y rectificación en el cual deberemos perseverar si aspiramos a ver coronados nuestros esfuerzos. En fin, solo parezco, pero quizá si me afano en ejercer, equivocarme lo suficiente y rectificar adecuadamente, algún día lo seré.

Morpheus Amorfo

Amistades

Las amistades como las flores, hay que cultivarlas porque se pueden marchitar. Pero así como con las flores, existe variedad; las hay frágiles y delicadas, con raíces cortas que requieren mucho cuidado y atención pues se marchitan con el primer temporal y las hay fuertes y con raíces profundas que perduran a pesar de todo.

Morpheus Amorfo