Tardes de lluvia

Amo las tardes de lluvia.
Su sonido relajante
y la melancólica penumbra
atraen a mi mente
recuerdos de una infancia lejana
hace tiempo olvidada.
No es que me lamente
es melancolía pura.
Amo las tardes de lluvia.

Amo las tardes de lluvia.
El olor a hierba mojada
y el refrescante ambiente
atraen a mi mente
recuerdos de un ciudad lejana
hace tiempo no visitada.
No es que me lamente
es melancolía pura.
Amo las tardes de lluvia.

Amo las tardes de lluvia.
Cierro mis ojos y veo tu rostro mojado en mi mente
Rostro, que quizá ya no reconozco
y no es que me lamente
es melancolía pura.
Amo las tardes de lluvia.

Morpheus Amorfo

Obsesión

Nací en la montaña y vivo en el desierto, quizá por eso me obsesione el mar.

¿Debo suponer, que naturaleza humana es el desear, aquello que por lejano nos cause desconcierto?

Si el objeto de nuestro deseo a nuestra imaginación exalta y por instantes a nuestro ser arrebata, ¿acaso no, al no poderlo alcanzar se transforma en obsesión ingrata, que de nosotros quisiéramos arrancar?

Nací en la montaña y vivo en el desierto. Quizá por eso me obsesione el mar.

Morpheus Amorfo

El Mar

En este inmenso Mar confluyen muchos ríos;
ríos de todas longitudes, edades y cudales,
algunos, de aguas turbulentas y otros de aguas quietas; algunos, de aguas turbias y heladas, otros de aguas cristalinas y cálidas; unos, unidos a otros, en un solo caudal y otros solitarios, sin amigo, ni rival.
Algunos de estos ríos nacen en las montañas nevadas, fitrándose através de las edades por rocas y glaciares, corriendo cuesta abajo, atravesando las llanuras, los valles, desiertos y manglares; otros apenas nacen y se precipitan, sin gozos ni pesares, de regreso al apacible e inmenso Mar, el Mar de la Eternidad
Morpheus Amorfo