Caída y redención

¡Qué tan profunda no tendrá que ser la caída 
para que elevada sea la redención!

¿Acaso no precisó el Salvador descender al más profundo de los abismos
antes de elevarse al más alto de los cielos?

¿Cuánto más deberá descender nuestro linaje para encontrar gracia en la creación?
¿Y cuánto más me privarás de tu cálida mirada
que reconforta a mi corazón?

Mospheus Amorfo

Diluvio

Y no para de llover, cuarenta días y cuarenta noches con los ojos secos y el corazón inundado ¿Qué este diluvio no tendrá fin? Si de Noé tuvieron gracia ¿Qué tú no la tendrás de mí? ¿Cuánto más navegaré en estas aguas tormentosas de la desesperanza? Una respuesta, un signo o una señal y mi corazón reposará cual Arca en las apacibles alturas del Ararat. Y no para de llover…

Morpheus Amorfo

Los restos de mi vida

Te dejo los restos de mi vida,
se componen de lo que no fue y nunca será,
deseos insatisfechos y anhelos incumplidos,
intentos fallidos de vanas esperanzas,
restos añejos, fragmentados, con tu rostro en todos lados,
tómalos, te pertenecen como alguna vez mi amor te perteneció, puedes incinerarlos en las llamas de la indiferencia o atesorarlos en el relicario de tu conciencia. 
Son tuyos, son míos, son los restos de mi vida.

Morpheus Amorfo

En la orilla del mar de Tagore

En la orilla del mar de mundos interminables se juntan los niños.

Tranquilo está el cielo infinito en lo alto, y abajo el agua nunca está quieta es borrascosa. En la orilla del mar de mundos sin fin, los niños se juntan y bailan con algazara.

Hacen de arena sus casas y juegan con las conchas vacías. Entretejen las hojas secas para hacer barcos, y lanzan sonrientes a la vasta profundidad. Los niños juegan en la orilla del mar de los mundos.

No saben nadar; no saben echar las redes. Los buceadores de perlas se zabullen en busca de ellas; los mercaderes navegan en sus bajeles; en tanto los niños recogen piedrecillas y de nuevo las esparcen. No buscan tesoros ocultos ni saben tender las redes.

El mar hincha sus olas de risa, y fulge pálida la sonrisa de la playa. Las olas de la muerte cantan a los niños baladas sin sentido, lo mismo que una madre cuando arrulla al infante en la cuna. El mar juega con los niños y pálida fulge la sonrisa de la playa.

En la orilla del mar de mundos interminables, se juntan los niños. La tempestad vaga por el cielo sin senderos; los barcos naufragan en el agua sin rutas; la muerte anda libre y los niños juegan. En la orilla del mar de mundos interminables, es la gran reunión de los niños.


-Rabindranath Tagore

Comentario: Poderosa imagen de Tagore, “la orilla del mar de mundos” no puede otra cosa que evocar la imagen de la inmensidad del espacio y su orilla los brazos exteriores de una galaxia. Pero… ¿Quiénes son los niños? ¿los buceadores, mercaderes y sus naves? ¿Acaso serán las almas humanas esperando reencarnar en alguno de los interminables mundos al ser tragados por “las olas de la muerte”? Serían los buceadores los ángeles de las muerte encargados de extraer los tesoros de las profundidades, almas lista para una nueva encarnación y los mercaderes encargados de enviar a las almas a su próxima vida. Quizá…

Inmensidad

No hay nada comparable a la vista del mar desde la playa 
o a la del valle desde la montaña,
como la de la Vía láctea en una noche estrellada.
Mi alma tiembla ante la magnificencia de la naturaleza,
se exalta ante la inmensidad
con una inexplicablemente sensación de libertad
¿Serán recuerdos de algún tiempo de ensueño
en el que le hayan sido revelados los secretos del universo entero? 
desde la profundidad del mar hasta la más alta montaña
y de la luna hasta la más lejana galaxia
¿Añoranza, esperanza o vana ilusión del alma?

Morpheus Amorfo

Adicción

Eres néctar que reconforta mi alma;
pero de mi desesperación causa,
cuando esta dosis diaria de ti me falta.
¿Serás veneno que corre por mis venas? ¿o dulce bálsamo que alivia de este corazón adolorido las penas?
Me confieso adicto, adicto al recuerdo que de ti conservo, de tu sonrisa y del brillo te tus ojos. Adicto a tu voz, lo único que de ti aún tengo. Adicto a ti, mi dosis diaria, a ti.

Morpheus Amorfo

Errante

Expulsado por los dioses o el destino de una remota patria hacia la cual ya no encuentro el camino.
Destinado a padecer de tu ausencia, separado de ti, pero aún así intuir tu presencia. 
Te busco en el placer y en el olvido, en la noche estrellada y en la gota de rocío. Te busco en todas partes y sólo encuentro la nada. 
No soy Adán desterrado ni Caín condenado, soy yo, sin ti en este mundo encadenado.

Morpheus Amorfo

¡Oh Muerte!

¡Sí!¡Nuevamente tú! ¡Oh muerte! ¡Ora maldita, ora bendita! ¿Serás el final de esta vida efímera y principio de una eterna o el fatal salto al vacío en un precipicio hacia la nada? ¿fin de un camino sin destino o principio de un nuevo horizonte desconocido? ¡Eres terror del que goza, alivio del que sufre, dulce para quien la desea y amarga para quien no la espera! ¡Oh Muerte!

Morpheus Amorfo